Iron-Man atrapa a un grupo de espías del Red Barbarian, un alto general soviético.
Tony está trabajando en un rayo desintegrador de bolsillo, el cual despierta el interés del Red Barbarian. Por suerte, se presenta un actor que puede imitar a una persona con solo verla unos segundos, cambiando por completo su rostro.
Así, se hace pasar por Tony Stark y llega a sus laboratorios. También, a los espías que lo escoltan lo hace pasar por funcionarios del Pentágono para que todos puedan ingresar a robar los planos.
El Actor encuentra metal de oro y descubre que Tony Stark es, en realidad, Iron-Man, pero decide guardar esa información. El Actor escapa pero deja dicho a los espías que esperen a que vuelva Tony para matarlo. Sin embargo, las balas rebotan en el torso de metal de Tony. Apaga las luces y se transforma en Iron-Man, en donde obliga a los criminales que le revelen qué fue lo que sucedió.
Tony descubre que el Actor tiene los planos del Desintegrador y también descubre la sede del Red Barbarian. Así, viaja gracias a un cohete y detiene al Actor justo cuando iba en camino a ver su jefe. Le quita los planos. Luego va a ver al Red Barbarian y se hace pasar por el Actor, dejándole la maleta, la cual solo podrán abrir dentro de cuatro horas.
Tony vuelve hacia donde tenía cautivo al Actor y lo libera.
El Actor corre hacia el Red Barbarian, quien esta vez no le cree que perdió los planos y que en realidad el que estuvo allí fue el verdadero Iron-Man. Ante la confusión, el Red Barbarian termina ejecutando al actor, mientras Iron-Man regresa a occidente volando.
Notas:
* Publicado en marzo de 1963.
* El ejército de Estados Unidos puso guardia alrededor de los laboratorios de Tony Stark.
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