Reed, La Cosa y Sue no dejan que Johnny participe de una misión donde intentan destruir a los soviéticos. El motivo es que Johnny continúa siendo un adolescente y tiene clases al día siguiente.
Sin embargo, pese a que está enojado por no poder participar en cosas de adultos, se da cuenta que hay muchas cosas por hacer en Glenville. Por ejemplo, apaga un incendio absorbiendo las llamas, arregla las vías de un tren para que no descarrile y hasta ayuda a unos niños que son asustados por tres perros feroces que están bajo el mando de El Brujo.
El Brujo es un ermitaño que no desea que la gente se acerque a su propiedad. Johnny le pone límites a sus abusos, sabiendo que es un hombre que ha estudiado magia negra sin nunca lograr nada. Lo que Johnny jamás hubiera imaginado es que El Brujo ha conseguido la famosa Caja de Pandora. En ella, se esconden poderosos demonios que, una vez que pueda abrirla, la usará para dominar el mundo.
Dedica a esto varios días y cuando finalmente lo logra, comienza su oleada de diversos crímenes en donde domina a las personas gracias a los demonios de la caja. La policía está completamente desconcertada y la única pista que tienen es que, debido a que todos los crímenes son cometidos en Glenville, el asaltante debe ser de la localidad. También, debido a que saben que todo aquello parece magia negra, Johnny hace la asociación que puede tratarse del famoso Brujo.
Así, La Antorcha Humana va a enfrentarlo y encuentra en su mansión todas las pertenencias y dinero robado. En la batalla, Johnny nota que los demonios son más poderosos que él, por lo que pide la clemencia al Brujo que lo deje elegir el demonio que lo matará. El Brujo, misericordioso, acepta y ataca a Johnny con el demonio del fuego, sin imaginar que era una trampa para que pueda adquirir el poder de las llamas. Actuando con velocidad, Johnny le quita la Caja de Pandora y lo arroja en el fondo del océano.
Notas:
* Reed, Susan y Ben hacen una participación especial en este episodio.
* La Cosa admite querer a Johnny como a un hermano.
* Los demonios que alcanzamos a ver son: el de la ira, el del olvido, el de la parálisis temporal, el del sueño, el del frío, el de las enfermedades, el de la inundación, el de la estupidez, el de la pereza, el de la risa, el del fuego y el del miedo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario