El Dios del Trueno está enfurecido debido a la decisión de Odín de no bendecir la relación entre Thor y Jane Foster. La frustración le lleva a destrozar sistemáticamente todo lo que se encuentra por su camino, sin importarle las consecuencias.
Ni siquiera la intervención de la Avispa, Hombre Gigante e Iron Man consigue que cesen sus actividades.
Loki aprovecha la situación para mostrarle tales hechos a Odín, haciendo hincapié en que Thor no respeta la prohibición expresa que se le impuso de cesar en su intención de mantener una relación con Jane Foster.
Un furibundo Odín procede a quitarle la mitad del poder a su hijo y prohibirle la entrada a Asgard hasta que no recapacite.
Desconocedor de ello, el Dios del Trueno acude a Asgard para descubrir como Heimdall le prohíbe la entrada y comprueba como, efectivamente, ya no es tan poderoso como antes.
El dios del engaño y la mentira no puede desaprovechar esta ocasión para derrotar a su hermano, por lo que procede a recurrir a Zarrko, el Hombre del Mañana, un villano que había sido vencido por Thor anteriormente.
Para ello, le hace recuperar la memoria y reaviva las ansias de Zarrko por hacerse dueño del mundo de su época, dado que él vive en el siglo XXIII.
El villano retrocede en el tiempo nuevamente llevando consigo un robot con el que logra vencer las menguadas fuerzas del Dios del Trueno.
Para evitar más destrucción, Thor acepta viajar al siglo XXIII con Zarrko y ayudarle a conquistar su mundo.
La escena, premeditadamente mostrada por Loki, es observada por Odín aumentando la ira que tiene respecto a las acciones de su hijo.
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